
Reservas hídricas en España: máximos históricos… y un debate incómodo
El agua nunca es “solo agua”. Es seguridad de suministro, es agricultura, es industria y también es electricidad: cuando entra en los embalses, no solo sube una cifra; se reordena parte del tablero energético. Esta semana lo vuelve a demostrar con una contundencia poco habitual.
Desde el 6 de enero se han encadenado hasta siete borrascas de alto impacto —‘Goretti’, ‘Harry’, ‘Ingrid’, ‘Joseph’, ‘Kristin’, ‘Leonardo’, ‘Marta’ y ahora llega “Nils”— dejando episodios de lluvias persistentes y, en algunos puntos de España, demasiada agua de golpe, con desgracias. Entre la celebración por los embalses y la preocupación por los daños, conviene sostener dos ideas a la vez: que el país necesita reservas… y que el exceso y la mala gestión del riesgo también pasan factura.
Tres ideas para entender este momento:
- Primero, el salto semanal es excepcional y acerca a España a techos muy altos.
- Segundo, el mapa sigue desigual y el Este no cambia de reglas de golpe.
- Tercero, más agua abre puertas a más hidroeléctrica y eso puede influir en el POOL, pero no es magia, hay límites técnicos, ambientales y políticos.
El salto semanal: números que no se ven todos los días
El Boletín 6 (del 2 al 9 de febrero de 2026) deja una cifra nacional muy difícil de ignorar: España alcanza 43.341 hm³, el 77,34% de su capacidad (56.043 hm³). La variación semanal es de más 5.634 hm³ (+10,05%), y aquí es donde conviene parar un segundo: por magnitud, (según mis registros) es el mayor salto semanal que he visto desde que sigo esta serie.

La comparación con el “año pasado” y con la media de la última década coloca el dato en perspectiva:
- Misma semana de 2025: 32.583 hm³ (58,14%).
- Media 10 años: 30.004 hm³ (53,54%).
Traducido: estamos muy por encima del año pasado y todavía más por encima de la media, tanto en volumen como en porcentaje. Y aquí aparece un detalle que, para mí, es clave para “aterrizar” el titular de máximos: en 2025, el punto más alto que tienes registrado fue la semana 21 con 43.412 hm³ (77,5%). Ahora estamos prácticamente en ese escalón: a 71 hm³ y 0,16 puntos porcentuales.
Lo relevante no es solo el récord o el casi-récord, sino lo que implica: un país con embalses altos entra en una fase distinta de decisiones (gestión de avenidas, desembalses, prioridades de uso, expectativas agrícolas… y también lectura energética).
El mapa no es uniforme: Júcar y Segura siguen descolgados
Aquí llega la parte menos cómoda del relato. Mientras el dato nacional se dispara, las demarcaciones del Júcar y Segura siguen siendo las más bajas del país: Júcar 57,27% y Segura 39,39%. Es decir: España puede estar “en máximos” y, aun así, mantener bolsas estructurales de vulnerabilidad hídrica.

Si lo miramos por Comunidades Autónomas, el contraste también es evidente: Región de Murcia marca 31,08%, y Comunidad Valenciana se queda en 47,49%. En el otro extremo, aparecen porcentajes muy elevados como Galicia 90,31% o Asturias 91,01%.
Y por provincias, el contraste es aún más “visual”: hay territorios que rozan el lleno (por ejemplo, Valladolid 100% o Pontevedra 96,97%) mientras otros siguen en valores muy bajos (caso de Almería 10,71%). Este “España va bien” en clave hídrica necesita siempre un asterisco: depende de dónde mires.
Si quieres una base divulgativa (y ordenada) para contextualizar estas diferencias y por qué se repiten año tras año, aquí tienes un recurso interno que lo explica bien: https://tarifaluzelectrica.es/info/reservas-hidricas-en-espana/
Agua y electricidad: cuando la reserva también es energía
Como divulgador energético, a mí me interesa especialmente el cruce entre reservas y generación. La reserva hídrica se usa para fines consuntivos (abastecimiento, riego, industria) y también para producir electricidad. La hidroeléctrica es una tecnología madura, gestionable en muchos casos, y con una virtud clara: cuando el agua está disponible, puede aportar energía sin depender del precio del gas o de mercados internacionales de combustibles.
Ahora bien, aquí es donde conviene pinchar el globo de las simplificaciones: tener embalses altos no significa “luz barata garantizada”. La producción hidroeléctrica depende de decisiones de explotación, restricciones ambientales, caudales ecológicos, necesidades de otros usos, y de la propia hidrología de cada cuenca. Además, el sistema eléctrico no es una sola palanca: pesa el viento, la demanda, las interconexiones, la hidráulica fluyente frente a la de embalse, y la presencia de bombeo.
Aun así, en un escenario como el actual, con entradas de agua tan fuertes, es lógico que aumente el interés por el papel de la hidráulica en el mercado mayorista.
Ingeniero y consultor experto en mercado energético español. Profesor y divulgador. Ayudo a hogares, pymes y grandes empresas a entender y optimizar sus facturas de luz y gas. Proyecto e instalo paneles solares fotovoltaicos ligeros y flexibles. Padre y curioso de las tecnologías.



